Supongo que se hallan al tanto del escándalo que se ha liado por el trabajo fotográfico de JAM Montoya, del que, un servidor, por cierto, desconocía por completo su obra artística.
Son un conjunto de fotos en plan porno y tal, pero que incluyen el elemento transgresor por antonomasia a este lado de los Urales, osease, abundante iconografía católica por doquier . Se ven fotos, por ejemplo, de San Roque con el pene erecto abrazando a su perro, del arcángel San Gabriel eyaculando sobre María, a Jesucristo masturbándose, la Virgen acunando a un cerdo o San Juan de la Cruz practicando sexo oral y así todo, más o menos.
Y han levantado una agria y nuevamente sacrosanta polémica, una vez más, entre PP y PSOE, (o entre fachas y progretarras si prefieren), no por su calidad artística, si no porque el PP denuncia que se usó dinero público para ofender las creencias de la gente que cree en estas cosas (no, no se refieren a los que creen en la pornografía si no a la iglesia católica y tal) y desde las filas socialistas se contesta que ya estamos otra vez con la censura y eso.
La cosa es que un señor, Francisco Muñoz Ramírez, consejero de Cultura de la Junta de Extremadura por más señas, decidió en su día poner unos dinerillos de su departamento, para publicar un catálogo de la obra Sanctorum e In Breedin, de Montoya, y prologarlo además, calificando el trabajo del fotógrafo como de “singular contenido” y afirmando que su difusión responde al “compromiso de divulgación sin entrar en otras cuestiones siempre subjetivas”.
Y desde el PP se ha montado, claro, la de dios es Cristo, y dicen que tiene que dimitir hasta el que cambia el tóner de las fotocopiadoras de la Junta de Extremadura, porque las fotografías son “absolutamente nauseabundas y escatológicas, al margen de creencias, libertad de expresión y creación” además que su publicación “supone una ofensa, un atentado grave contra la sensibilidad (…) de casi todos los extremeños y también de casi todos los españoles”.
Menos mal que están ellos para velar por nuestra sensibilidad.
Bueno, vale. Si me preguntan mi opinión (y aunque no, que para eso es mi blog), unas fotos de un señor haciéndose una pajilla (o gozando de un rato de amor propio, que queda más fino), por mucha corona de espinas que le pongan encima, no me parecen así como muy artísticas, la verdad, y, probablemente, despojadas de toda referencia al catolicismo, no pasarían de ser unas fotos marranas de calidad artística más que discutible. Vamos, yo no me atrevería a calificarlas ni como eróticas.
Pero en fin, tampoco soy, ni he sido (y, probablemente, nunca seré) consejero de Cultura, y, por tanto, mi opinión, en este caso es tan irrelevante como la de cualquiera.
Pero vamos, no me negaran que lo del PP no tiene guasa. Ha tardado cuatro años en reaccionar a la publicación del catálogo, y eso, que tuvo la oportunidad inmejorable, de contemplar tal obra artística expuesta por una galería privada, en la ciudad de Cáceres, en la Iglesia de la Preciosa Sangre, en el año 2003, en FOROSUR.
¿No tendrá algo que ver esta tardía y al tiempo, súbita indignación por el ataque a la sensibilidad de los ciudadanos (llámenme malpensado si quieren), con la inminencia de las elecciones municipales, y el hecho casual de que el consejero de cultura, envuelto en la polémica, y el candidato socialista a la alcaldía de Badajoz son la misma persona?
Y sí, serán nauseabundas las fotos y tal, a juicio del PP, pero todo el que quiera explayarse en su contemplación, solo tiene que acceder a la página web de los populares y apretar un link, o bien leer el comunicado difundido para denunciar lo malo y terrible del caso y que acompaña de las imágenes del artista.
¿Esquizofrenia o simple estrategia de acoso y derribo?
A todo esto, claro, el más satisfecho de la escandalera, es, como no, el propio artista, al que casi no conocían ni en su casa ( dos mil reproducciones de su obra se habían vendido hasta ahora), y que ha visto publicadas sus fotos por todas partes y que desde algunos círculos de la izquierda (lo juro, lo leí ayer en los comentarios del blog de Escolar) se le compara con Mapplethorpe.
Felicidades, Montoya, a eso se le llama caer de pié.
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