Se acercan las elecciones municipales y autonómicas en España, y se acercan claro (aunque nunca se alejan demasiado), esas fechas entrañables en las que los políticos nos pintan el futuro de color de rosa. Siempre y cuando les votemos a ellos, claro. En caso contrario, el futuro solo puede traer desgracias y catástrofes. Vaya, que si usted vota al político contrario y este gana en las urnas, es mejor que comience usted a prepararse para el inminente apocalipsis.
Repasen si no las declaraciones de Rajoy desde el 2004. Estamos viviendo los últimos días del fin del mundo mundial (bueno, al menos de este país) y ZP es el anticristo, y Pepiño Blanco su profeta. Si no me creen, lean, lean ustedes un ejemplar de El Mundo, o escuchen un rato la COPE, no tardarán en correr raudos y veloces cual gacelas en la sabana africana a despedirse de sus seres queridos, para acudir después despavoridos a la iglesia de guardia más cercana a exigir la extrema unción.
Si no es usted un católico ferviente y no cree en estas cosas, probablemente escuchar la COPE le produzca efectos tan curiosos como que la cabeza le de la vuelta 360 grados o comience a hablar en un idioma desconocido (catalán o euskera, por ejemplo). No se preocupe, es usted un servidor del anticristo, votante recalcitrante de ZP (o votante de cualquier político que no sea del PP), y le quedan por delante 1000 años de disfrute antes de ir de cabeza al infierno.
Pero bueno, a lo que íbamos. Que andan estos días los políticos de todo color por pueblos, ciudades y autonomías, prometiendo como descosidos longanizas con las que atar a los perros, (si usted no tiene perro no se preocupe, denos su voto y le regalamos uno, y además le ponemos chacha para que limpie las caquitas y se quede con él en verano para que usted se vaya sin problemas a Benidorm y no tenga que abandonarlo en una gasolinera) y parques públicos y coches de lujo, café, copa y puro gratis.
Ya estamos acostumbrados a ese frenesí prometedor, y vacunados desde hace tiempo contra la caradura de la mayoría de los políticos, así que les escuchamos con cierto escepticismo, y asumimos, casi todos, que lo de, donde dije digo, digo Diego, es de lo más normal.
¿He dicho casi todos? Pues he dicho bien, porque en una aldea irreductible del internete patrio, un grupo de inconformistas tocawebs, se han empeñado en recopilar todas y cada una de las promesas que los próceres de la patria y los que aspiran a serlo, nos hacen estos días, para que pasado mañana quede pública constancia del morramen del candidato elegido.
La aldea en cuestión se llama (no podía ser de otra forma) Lo prometido es deuda, y les emplazo a ustedes, sean del signo político que sean, a dejar constancia en ella de las cosas que los políticos de sus municipios y comunidades (o del país para las próximas elecciones), andan prometiendo estos días a manos llenas.
Dentro de un tiempo, podrán echarse unas risas recordando estos días. Y de paso, podrán demostrar a amigos y conocidos, con datos en la mano, que el alcalde o el presidente de turno, es otro chupón sinvergüenza que tiene en su despacho un macramé enmarcado con el lema: Prometer hasta el meter, y después de haber metido, nada de lo prometido.
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