Uno de los motores del crecimiento y desarrollo de la civilización y la cultura humanas es, aunque parezca mentira, la compasión. Eso que llamamos empatía y que no es otra cosa que la capacidad que todos poseemos (en menor o mayor grado) de ponernos en pellejo ajeno, es responsable de cosas como la declaración universal de derechos humanos, los movimientos de protección de la infancia, la igualdad entre sexos, la lucha contra la discriminación racial, e impregna filosofía y religión. En definitiva, está detrás de casi todo aquello que nos hace humanos.
Bien lo saben también, claro, los delincuentes. Los estafadores saben que si logran excitar la codicia (otro motor de la humanidad, a qué negarlo), o logran despertar la compasión del incauto, tienen al pardillo (un recuerdo entrañable para los alcaldes que se suben los sueldos un 20 %), prácticamente comiendo de la mano.
Por ejemplo, vean uds. este hoax que he recibido hace unos días:
Me lo envió un amiguete, que, aunque cueste creerlo, estaba convencido de que Cleto recibiría una pasta por el simple hecho de darle al botoncito de reenvío, ¿como negarse a un acto tan simple y a la vez tan generoso?
Ahora se siente un poco estúpido, (no hay para tanto hombre, todos picamos alguna vez en alguna cosa de estas) Pero nada comparado con lo que deben sentir los 350.000 socios de Intervida, cuando descubrieron que parte del dinero que tan altruista y generosamente enviaban para apadrinar a un niño del tercer mundo, acababa en la cuenta corriente de algún chorizo sin escrúpulos.
Ahora nos enteramos, que estos sujetos llevan siendo investigados cuatro años, y yo me pregunto, ¿que deben de estar pensando en estos momentos todos los que se han rascado el bolsillo durante este tiempo? Ya se que estas investigaciones no pueden hacerse públicas por obvios motivos, pero me pregunto si no deberían las administraciones articular algún mecanismo que evitara que entidades sospechosas de fraude pudieran seguir recaudando fondos durante el período de investigación. Desde luego, si yo estuviera en esa situación, además de sentirme estafado, estaría como poco molesto con las autoridades que sabiendo que algo olía a podrido no evitaron que los incautos siguieran engordando las cuentas corrientes de estos sujetos.
Por si acaso, la consellera de la Generalitat (que es la que lleva el tema) Montserrat Tura, se ha apresurado a declarar que al menos, “parte de los fondos” sí se han utilizado para ayudas humanitarias. Pues menudo alivio mira tú.
Como saben, no es la primera vez que esto sucede en alguna ONG, y hace nada que hablábamos en el blog de Maripuchi sobre las dudosas prácticas comerciales de Cáritas. Desgraciadamente sigue lloviendo sobre mojado, pero el goteo de escándalos relacionados con estas entidades, hace un daño terrorífico a las personas que están en esto con la mejor de las intenciones, y deja flotando en el aire un halo de corrupción con efectos devastadores para la imagen de las ONGs que se dedican a dar amparo y socorrer a los que más lo necesitan.
En fin, esperemos que al menos, los golfos acaben donde deben de estar.


