En cierta ocasión, en una entrevista una periodista le preguntó a Stewart Copeland, si creía que a Gordon Matthew Sumner, ya saben Sting, se le había subido la fama a la cabeza tras el exitazo que disfrutó The Police durante la primera mitad de la década de los 80.
En aquella época, la banda pasaba unos auténticos años dorados en los que vendían discos (esas cosas gordas redondas y de vinilo que había antes de los cd, mp3, mp4, iPods, sgaes y demás) como churros. Desde Outlandos d’Amour en el 78 a Synchronicity en el 83, la historia de The Police, fue una historia de éxitos (y un puñado de deliciosas canciones) y peleas constantes, en una lucha de egos que acabó con la disolución oficial del trío.
¿Saben lo que contestó Copeland en aquella ocasión? “No, la fama no ha cambiado a Sting, siempre fué un auténtico gilipollas” .
Bueno, no me precio de conocer al sr. Summer, (por cierto, de nuevo de gira tras la reconciliación de la banda), pero noticias como esta hacen que me sienta tentado a creer que la opinión de Copeland no va desencaminada:
Un juez condena a Sting por discriminar a su cocinera
LA MUJER FUE DESPEDIDA AL QUEDAR EMBARAZADA
Tanto cariño para las ballenas y tan poco para las personas…
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