Posteado por: fogarsconnection | marzo 14, 2007

Metiendo mano en el cazo

Chorizos, hay en todos lados.

En el gobierno, en la oposición, en los ayuntamientos, en las comunidades autónomas, en los obispados, en las sociedades filatélicas, y, como no, también en las ONGs.

El jueves pasado fue detenido en Bilbao y el domingo ingresó en prisión, José Luis Gamarra, acusado de un delito de apropiación indebida de fondos de Anesvad, la organización no gubernamental que, en su propia definición, trabaja en proyectos de acción sanitaria y desarrollo social en países de Asia, América Latina y África, y que presidía, (o preside, aún no lo tengo claro) el hoy presunto chorizo.

Presunto, claro, hasta que no se pronuncie el tribunal, aunque leyendo el comunicado que la propia Anesvad ha difundido, y sabiendo que la denuncia viene de dentro de la propia organización pues, que quieren que les diga, el tal Gamarra debe de ser una buena pieza. Comprueben por si mismos algunos puntos que los currantes de Anesvad quieren manifestar:

– ANESVAD desea que se aclaren cuanto antes las circunstancias por las
que José Luis Gamarra Aranoa está siendo investigado, para lo cual está

colaborando activamente con la Justicia.
– Los trabajadores y trabajadoras de ANESVAD, en ningún caso, se
responsabilizan de las acciones realizadas por José Luis Gamarra Aranoa y
tienen intención de seguir con su labor de cooperación al desarrollo, dentro
de la situación excepcional en la que se encuentra.
– Hace dos años, dos directivos fueron destituidos al comprobar que se
habían apropiado de fondos de la ONGD. Las investigaciones ahora en
curso tienen su origen en actuaciones realizadas entonces para restituir los
daños económicos causados por estas personas.
– La prioridad de la gestión de ANESVAD ha sido siempre destinar los fondos
provenientes de sus socios y socias a proyectos de desarrollo. La intención
de todo el personal de la ONG, es continuar con este trabajo, que
diariamente contribuye a mejorar la calidad de vida de millones de personas
de países en vías de desarrollo.

Cinco millones de euros, dicen algunas fuentes, fue el pellizco que (siempre presuntamente, of course) el sinvergüenzón trincó de las cuentas de una entidad que gestiona unos 35 millones anuales recaudados entre donaciones, aportaciones de los socios y ayudas estatales. No está mal.

Para él, que se haga justicia, no queda otra, pero el daño hecho a Anesvad, y, por extensión o casi todo el resto de ONGs es prácticamente irreparable. Va a ser difícil convencer a sus socios y a las entidades que colaboran con ellos, de que mantengan su confianza (y sus euros), en una organización, que, ya han leído en su propio comunicado, arrastra el olor a podrido al menos desde 2005, cuando esos dos directivos fueron expulsados por la dirección al ser pillados con las manos en la masa, esto es, chorizando como el presi. ¿Qué hizo Gamarra desde 2005 hasta el jueves, presidiendo Anesvad sin que nadie lo impidiera? Ah, adivinen. El comunicado no lo explica.

Es una pena, lo digo de verdad. Vivimos en un país que, en contra de lo que parece, somos bastante solidarios. Basta un desastre natural cualquiera para movilizarnos en masa hasta el cajero más próximo a hacer nuestra aportación. Aunque, no es menos cierto que, ante causas menos mediáticas (aunque igual de dramáticas y urgentes) ya nos cuesta más rascarnos el bolsillo. Sobre todo si son causas, digamos más a largo plazo, como son las que fomentan la educación y el desarrollo en el Tercer Mundo. Ahí ya nos sale el gen egoísta que todos llevamos dentro, y que nos susurra (bueno, a algunos les grita desaforadamente) que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y que oye, que vete a saber si tu dinero les llega de verdad a los niños de Burkina Faso.

Ahora, la pena, es que esa frase vendrá acompañada de un y si no, mira lo que ha pasado en Anesvad, todo el mundo llenándose los bolsillos empezando por el presidente y los directivos.

¿Creen que exagero? Hagan la prueba y comenten la noticia en la cola de la pescadería, o mientras toman el cafelito con los compis de oficina. Me apuesto lo que quieran a que más de un cincuenta por ciento de frases hechas que reciban serán de un estilo similar a los anteriores, y, alguno, concluirá con todas las ONGs son unos ladrones. Y la mayoría de estas frases serán de gente que no ha dado un euro jamás, a una causa solidaria.

¿Qué se apuestan?

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Responses

  1. […] saben, no es la primera vez que esto sucede en alguna ONG, y hace nada que hablábamos en el blog de Maripuchi sobre las dudosas prácticas comerciales de […]


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