Posteado por: fogarsconnection | marzo 16, 2007

Adiós al comunismo.

Ayer 14 de marzo, fue un día histórico que a muchos pasó desapercibido, especialmente aquí en nuestro país, hundidos como estamos en esta vorágine de crispación política que nos consume, mientras esperamos con anhelo (unos más que otros) las elecciones de 2008. Pero, mientras tanto, en otro lado del mundo, se decía oficialmente adiós, al régimen político, social y económico en el que ha vivido casi el cuarenta por ciento de la humanidad durante los últimos sesenta años.

2799 chinos decidieron ayer, poner punto y final a la ideología comunista tal y como la conocíamos, en la que vivían inmersos hasta ayer 3000 millones de sus compatriotas. Adiós Mao, adiós. Hola de nuevo, clases sociales.

No se crean que fue, así como así, que va. Trece años llevaban discutiendo los chinos sobre el tema, pero, finalmente, la Asamblea Nacional, que es el órgano donde el partido comunista (se rumorea que próximamente se cambiará su nombre, lógicamente, por el de Partido Consumista, para aprovechar el merchandising de las siglas PC) chino decide estas cosas, votó ayer por abrumadora mayoría, reconocer la propiedad privada, y protegerla mediante una ley creada ad-hoc.

Era un paso lógico, en esa transición que está conduciendo a China desde la economía comunista a convertirse en la gran superpotencia económica (y militar), que, aseguran los expertos en la cosa, se va a merendar el mundo.

Cómo pasar del comunismo puro y duro, al capitalismo salvaje en un par de décadas, se llamará el libro.

En todas las zonas urbanas se ha producido durante los últimos años, una auténtica explosión consumista. Prácticamente todas las empresas globales tipo Mc Donalds o Coca Cola, ya llevan años haciendo beneficios millonarios y todas las marcas de lujo han asentado sus reales en el corazón de la capital, desde ayer, ex-comunista, de cara a esa nueva clase social y económica que se ha desarrollado en los últimos años bajo el paragüas de la tolerancia de unos dirigentes, que han visto con buenos ojos las ventajas de la apertura económica al exterior.

Según los políticos chinos, la nueva ley, la (Ley sobre la Propiedad la han llamado, nada de subterfugios ni zarandajas políticamente correctas), era inevitable, ya que venía a regular una situación en la que prácticamente la mitad de la riqueza del gigante asiático (me encanta esta expresión) era generada por capital de propiedad privada.

Naturalmente esto es contemplado con júbilo por los defensores del libre mercado y tal, y (cosa que ya nos importaba un bledo en occidente, seamos sinceros) el temilla ese de la democracia y los derechos humanos digamos que, si eso, ya lo hablaremos en otro momento, que lo importante es lo importante, no nos desviemos del tema.

Porque claro, no vayan a pensar que esta ley significa que los chinos vayan ahora a tener libertad de asociación y vayan a permitirse partidos políticos. Que va, para nada. Ni siquiera se va a aflojar el lazo sobre los disidentes del régimen, ni se va a levantar el veto sobre esa maligna internet (con ese Google que tan solícitamente colabora censurándose a sí mismo), ni se va a permitir libertad de prensa, ni libertad de expresión para los individuos ni libertad de nada.

Es decir, que si se ponen tontos los estudiantes con esas tonterías democráticas, se monta otro Tian’ anmen y santas pascuas.

Que quede muy clarito, que aquí lo único que se permite, a partir de ahora, es ganar pasta gansa a los empresarios que ya la ganaban, (la única diferencia es que ahora lo harán con todas las de la ley).

Ya veremos como acaba el tema, porque, dicen los listos, que esto traerá al gigante asiático (no digan que no tiene gancho la expresión) profundos problemas por las enormes desigualdades que ya se hacen patentes entre el campo y las ciudades, y que la diáspora de campesinos a las zonas urbanas provocará graves tensiones sociales , la desertización y abandono del interior del país, y la creación de bolsas de miseria que rodearan las ciudades. Nada que no hayamos visto antes, son efectos colaterales del capitalismo.

A ello, claro, contribuyen decisiones del partido comunista como la que incluye la ley aprobada ayer, en donde la libertad de propiedad privada, no se hace extensible a la propiedad de tierras de cultivo, que en China, son propiedad del estado, y este cede a los campesinos en régimen de usufructo durante periodos de hasta setenta años.

¿Y porqué los empresarios sí tendrán propiedad privada, y los campesinos no tendrán derecho a la propiedad de las tierras que cultivan? Fácil, pues porque para el gobierno chino, el medio rural no está todavía preparado para la privatización de la tierra. Toma ya (si Mao levantara la cabeza… lo mismo ponía un Kentucky Fried Chicken, o un concesionario de Lamborgini, vaya usted a saber).

Así que si es usted un campesino chino y quiere ganar dinero, ya sabe, abandone el arado y hágase empresario. Curiosa estrategia económica la de los dirigentes ex- comunistas ¿quién cultivará el arroz?.

En fin, queridos chinos y chinas, bienvenidos al capitalismo. Enhorabuena a los que se harán millonarios, felicidades para las clases medias, y más suerte en la próxima reencarnación para los que se mueran de hambre.

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Responses

  1. Hace mucho que el sistema chino renunció al comunismo. La economía china lleva como mínimo dos décadas inscrita en el más puro capitalismo, y si me apuras en el capitalismo fundacional a la manchesteriana, tal como en Europa en los inicios de la Revolución Industrial.

    A lo que no han renunciado los dirigentes chinos es al poder político y social, ése lo siguen ejerciendo con mano de hierro. Ellos creen que podrán compatibilizar indefinidamente esos “dos caballos”: el económico, en manos privadas aunque supervisado por el Estado, y el político en manos de las clases dirigentes a través de su instrumento de dominio, el Partido Comunista. Confían sobre todo en la fuerte y arraigada tradición comunitarista china, muy anterior a la existencia del comunismo como idea política: el individuo no es nada fuera de la comunidad.

    A la larga, sin embargo, creo que los caballos se les desbocarán. Ese experimento ya lo intentó el franquismo en España con el desarrollismo de los años sesenta, y finalmente tuvieron que ceder el poder político a cambio de encastillarse en el económico.

  2. Coincidimos en el análisis, Joaquim, a la larga (o a la corta), la dictadura ideológica les explotará a los dirigentes del PC chino, como una traca de fuegos de artificio. El avance del capitalismo salvaje es imparable, y, con él llegarán las exigencias de grupos económicos que querran tener su correspondiente cuota de poder político. Ya veremos qué tipo de sociedad se acaba por implantar, pues, me temo, los obreros y campesinos chinos simplemente van a cambiar una opresión por otra.

  3. ¿clases sociales?

    ¿Que piensas que todos los chinos eran iguales?. Eso si, se parecen mucho, pero no creo que un miembro del partido comunista tubiese los mismos derechos y oportunidades que un campesino de la region de Xinjuan.

  4. “¿Que piensas que todos los chinos eran iguales?”

    No, no lo creo.

    ¿Seguro que se ha molestado en leer la entrada antes de comentarla?


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