Sobre el perpetrador de reflexiones

Poca cosa puedo decir de mí, tal vez lo más significativo es que mi único defecto (aparte de una inmerecida modestia) es que me gusta opinar sobre todo, la mayoría de las veces con nulo o escaso criterio

Me gusta escribir mucho y a menudo, pero, como buen ciclotímico, es posible que pasen días o semanas sin tocar el teclado, y, de repente tener un acceso de creatividad absurda. Si has tenido suerte habrás tropezado con este blog en el primer caso.

Si no, pues, qué vamos a hacerle…

Vivo en un hermoso pueblecito encajonado entre el mar y la montaña, que se llama Fogars de la Selva, a donde llegué hace algunos años huyendo del smog y el berreo constante de los cláxons, de las prisas y el mal humor. Aquí sobrevivo con bastante dignidad a los efluvios campestres que aturullan mi pituitaria en la época del año en que los “payeses” abonan las cosechas, pero, a cambio, me compenso a mi mismo contemplando atardeceres que nunca pude ver en la ciudad.

La foto que veis aquí arriba es una vista del Montseny, una piedra gorda muy famosa por estos lares, que se ve desde donde vivo.

Y oyes, que ya iré contando más cosas de mí (o no)…

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